El servicio, que funciona con éxito en Barcelona, Paris, Lyon y Bruselas, se llama 'Bicing' y opera con una tarjeta personal, recargable, que permite el alquiler de los vehículos.Las bicicletas, que estarían disponibles en estaciones distribuidas por toda la ciudad, podrían ser utilizadas por los usuarios registrados en el sistema. "Obreros, estudiantes, vendedores o cualquier otro ciudadano que necesita trasladarse en tramos cortos puede tomar una bicicleta en una estación y dejarla en otra que está cerca a su destino", explica el concejal Orlando Ferreira, autor de la iniciativa.
Apenas hace dos meses, en Buenos Aires (Argentina), el gobierno local determinó implementar el sistema de transporte público de bicicletas. En Washington, Londres y Madrid también se han interesado en poner a operar el servicio.
Ferreira propone que el Distrito entregue en concesión el servicio. Así, será la empresa privada la que se responsabilice de dotar el parque de bicicletas, de hacerles mantenimiento y operar el sistema de alquiler y recaudo. Y la ciudad percibirá un porcentaje de la renta del negocio.
"La tarifa para el usuario no sería mayor a 500 ó 1.000 pesos por media hora. Cada vez que utilice el servicio se le descontará de la tarjeta el tiempo correspondiente", dice Ferreira.
Las estaciones de alquiler o parqueo se ubicarían en lugares estratégicos para que el servicio funcione como conexión con el transporte masivo. Para Ferreira, las bicicletas podrían convertirse en alimentadoras de TransMilenio. "El transporte en bicicleta puede hacer parte del sistema integrado que va a implementar el alcalde Samuel Moreno. Con estaciones en los barrios y junto a los paraderos y portales de TransMilenio", añade el dirigente.
Y entre las bondades adicionales destaca que es un medio de transporte que no contamina y contribuye a mejorar las condiciones de salud y la calidad de vida de los usuarios. El concejal Carlos Baena, ponente del proyecto de Acuerdo, apoya la iniciativa, pero advierte que el servicio debe enfocarse en tener mayor cobertura en las zonas deprimidas de la ciudad, a las que no llega la cobertura del transporte público.
"Hay sectores en donde la gente tiene que caminar muchas cuadras para conseguir un bus o un colectivo que lo transporte a su lugar de estudio o trabajo. Tiene que ser un servicio social", recalca Baena.
En promedio, la distancia que recorren los bogotanos en bicicleta es de 6 kilómetros y quienes utilizan este medio ahorran hasta el 20 por ciento de su salario que destinan al transporte público.
Baena advierte también que el Distrito tendría que garantizar la seguridad vial de los usuarios y ponerle freno al robo de bicicletas. "Este es un delito al que no se le ha puesto atención y no se refleja en las estadísticas de la ciudad", insiste.
La moda del 'Bicing'
El servicio de transporte público en bicicleta es originario de Lyon (Francia). En marzo del 2007 se implementó en Barcelona, con 256 estaciones, y en los primeros tres meses de operación se inscribieron 60 mil usuarios. Luego, el modelo se popularizó en Europa.
El sistema opera bajo una serie de reglas básicas, que también se aplicarían en Bogotá. Por ejemplo, para acceder a una tarjeta de alquiler se debe registrar el documento de identidad, declarar que se tiene la condición física y síquica para utilizar este medio de transporte, pagar una tarifa mínima -que incluye un seguro de responsabilidad civil- y ser mayor de edad. Los menores pueden obtener una de las tarjetas con autorización de sus padres o tutores.
En cuanto a las bicicletas, estas deben ser confortables en su diseño y ligeras. Las que se utilizan en Barcelona son de aleación de aluminio y acero. Además, deben tener un manillar ergonómico, el asiento regulable a la altura, un sistema de iluminación nocturna, pedales antideslizantes y portaequipajes.
Los horarios de servicio, las tarifas y el sistema operativo tendría que definirlos el Distrito. En Europa el sistema funciona de manera automática en las estaciones. La tarjeta asigna la bicicleta y libera el candado que la asegura.
Ferreira también reconoce que en Bogotá habrá que trabajar mucho en materia de cultura ciudadana, para que los usuarios les den buen uso y manejo adecuado a las bicicletas y tengan la responsabilidad de dejarlas en el sitio correspondiente.
Infraestructura
Bogotá cuenta con una red de 333 kilómetros de ciclorrutas y ha invertido más de 100 mil millones de pesos en su construcción. Los principales trazados son paralelos a los corredores más importantes que interconectan toda la ciudad, como las avenidas Boyacá, Ciudad de Cali y Eldorado.
"El sistema de transporte en bicicleta servirá para aprovechar y optimizar la infraestructura de ciclorrutas que tiene la ciudad, agrega el concejal Ferreira.
Según el Instituto de Desarrollo Urbano, alrededor de 82 mil personas transitan en bicicleta cada día por las ciclorrutas de Bogotá. Y realizan 170 mil viajes diarios en este medio de transporte.
Juan Camilo Macías, director de la Fundación Pedalea por tu ciudad, asegura que son por lo menos 300 mil los bogotanos que recurren a la bicicleta como alternativa para movilizarse. Macías ve con gusto la propuesta del Concejo y señala que hará falta una campaña de gran impacto para promover el uso de estas máquinas.
Algunos ejemplos bogotanos
Desde hace cinco meses el Instituto de Recreación y Deporte tiene un programa de préstamo de bicicletas durante las jornadas de ciclovía. En los parques Simón Bolívar y El Tunal y en el campus de la Universidad Nacional tiene disponibles 90 bicicletas para quienes desean recorrer estos amplios espacios o hacer un poco de ejercicio. Según el Idrd, ha resultado ser un éxito.
Alrededor de 1.500 personas las toman prestadas cada domingo, entre las 9:00 de la mañana y las 2:00 de la tarde. Además, el programa ofrece enseñanza a niños, jóvenes y adultos.
Cortesía: El Tiempo

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